22 COSAS QUE APRENDÍ MIENTRAS TENÍA 21
No, no es imposible. Porque si fuera diferente la forma de amar
y pudiéramos decidir a quién entregarle nuestro corazón. Cada vez habría menos
corazones rotos y solitarios.
1.
Haz lo que amas, siempre. Sin importar su costo o el tiempo que
te lleve. De lo contrario, terminarás haciendo lo que los demás querían y no te
sentirás en paz contigo mismo. No importa lo que sea, si es un trabajo o una
carrera universitaria quizás.
- Trata de que tus acciones hablen antes que
tus palabras, no todas las promesas terminan cumpliéndose al final, así
que antes de prometer, actúa.
- Arriésgate. Bien dicen que quien no
arriesga no gana. Si tienes que confesarle a alguien tu amor o si tienes
que emprender un nuevo proyecto, solo hazlo. No pienses en el que hubiera
sido. Más vale tener una cicatriz por haber luchado, que la piel intacta
por cobarde, y sí, tienen razón.
- Disfruta de las pequeñas cosas, un corto
paseo charlando sobre algo interesante, como la vida y la libertad; por
ejemplo. A la larga, eso aportará en ti mucho más de lo que podrían
hacerlo noches enteras de fiesta y borrachera.
- Mantén a tus amigos leales cerca; a esos
que saben de ti lo que nadie más, que te conocen bien, que han estado
contigo en las buenas, en las malas y en las peores. La amistad no se
trata solo de felicitarse mutuamente en San Valentín; va mucho más allá,
al final, es un dar mutuo y compartir tiempo por muy escaso que sea, pero
estar ahí, siendo auténticos, sin temor al qué dirán.
- Con el pasar de los años, te ves rodeado
de menos personas a tu alrededor, y eso con lo que has crecido leyendo, de
"No importa cantidad, sino calidad" toma sentido. Amigos,
conocidos e incluso quienes fueron familia en su momento, siguen su camino
y hacen su vida lejos de la tuya. No te angusties, seguramente su tiempo
de estadía en tu vida había llegado a su fin y tenían que marcharse ya.
Déjalos irse. Es lo mejor.
- Medita cada vez que sientas que tu mente
no está en paz o necesitas nuevas energías para seguir, una decisión
importante que tomar, algo nuevo que empezar, ello te ayuda, por ejemplo,
a controlar tus impulsos; decir o hacer lo que sientes en momentos de
cólera, además de arruinar grandes relaciones personales, terminará
dañándote tanto a ti como a la otra parte, el tiempo ya no se podrá echar
para atrás por mucho que lo desees, y las palabras ya no se irán. "No
prometas cuando estés feliz, ni respondas cuando estés enojado".
- Ama, valora y honra a tu madre más que a
nadie en el mundo. Recuerda que cuando todos se hayan ido, ella va seguir
ahí para ti, porque no solo fuiste parte de ella durante 9 meses, para su
noble corazón, lo serás hasta el último día de su vida. Deja que sea tu
mejor amiga y consejera, tu guía y tu motor para cumplir lo que deseas, y
cuando logres algo importante, dedícaselo, no existe gratitud más grande
que el orgullo de saberte su hijo, que la que observas en sus ojos y su
sonrisa.
- Dedica tu tiempo libre al arte, si es lo
tuyo; el cine, el dibujo, la pintura, en fin, hay tanto que descubrir; un
buen fin de semana acompañado de "El niño con el piyama de
rayas", o "La vida es bella" abrirán tu corazón y tu mente
a pasajes de la historia, de los que fue protagonista un hombre que sembró
el odio hacia sus semejantes por ambición.
- ¿Recuerdas cuando eras más pequeño? pues
medita sobre ello encerrado en tu habitación, en completo silencio. Sobre
tus anhelos, sueños y metas por cumplir cuando aún no salías a recorrer el
mundo. Y pregúntate, si ese pequeño te viera convertido en lo que eres
ahora, ¿cuán contento y satisfecho estaría? con todas esas ideas, escribe
una carta, de él para ti, así, cada vez que te sientas apesadumbrado por
lo duro que es ser adulto y las fuerzas se te estén por terminar, puedas
leer esa carta y darte ánimos para continuar.
- Cada vez que puedas, haz tu "buena
acción del día", si ves a un mendigo solicitando monedas, pero no
cuentas con ellas, te invadirá la pena y quizá el remordimiento. Pero más
tarde puedes compensarlo ayudando a cruzar la calle a alguien de la
tercera edad que lo requiera. ¿No has visto su sonrisa de agradecimiento?
tal vez valga mucho más que todas las monedas que cargas en el bolsillo.
- Lee un buen libro antes de dormir. Si
sufres de insomnio, tal vez pueda ayudar, o si estás en depresión, te
aseguro que ello ayuda a que se vaya todo lo que sea que tenga a tu mente
tan atormentada.
- Sé tú mismo, sé auténtico. Ya es demasiado
complicado vivir en un mundo tan acomplejado fingiendo ser quien no eres.
Y claro, habrá quienes te abandonen cuando te quites la máscara, y otros pocos
que se queden contigo. Pero es mejor, de hecho, que quedarse rodeado de
hipócritas. No hay nada mejor que ser tú mismo y que te quieran más aún
por el simple hecho de serlo.
- No prejuzgues. Podrías estar tan
equivocado con lo que "parece" la gente con tus primeras
impresiones. Y más aún si empiezas a hablar de ello con los otros y el
"chisme" empieza a hacerse más grande, dañando a una buena
persona. Recuerda que "No todos los que van a misa son santos, ni
todos los que tienen tatuajes son delincuentes".
- Una visita al cementerio unas cuantas
veces al año, independientemente de la religión que practiques, alivia el
alma en los tiempos difíciles, quizá con los que entablamos una
conversación estén fuera de este plano ya, pero la calma que sientes
cuando "platicas" con quienes ya se han ido, aunque sea
unilateral, es gratificante. Su energía se ha quedado allí y te ayuda
cuando más lo necesitas.
- "Todo lo cura el tiempo" cierto,
pero sin una decisión contundente de por medio, el tiempo no hará bien su
trabajo. Así que, si cierras etapas, trata de llevarlos a ambos de la
mano.
- Escucha a quienes han vivido más años que
tú, se lee cliché, pero sin duda, es lo mejor que podrías hacer, rodéate
de ellos, tenlos como buenos amigos y te acompañarán con su lealtad sin
igual y sus consejos, así sean para un asunto pequeño, serán tan grandes y
acertados como su experiencia.
- Sé agradecido con quienes te brindan su
tiempo y su atención; te están dando algo que nunca recuperarán y en lo
posible, retribúyeselo tanto como puedas. Todos necesitamos ser escuchados
a menudo. Nos liberamos de pesadas cadenas cuando compartimos nuestras
penas con alguien que apreciamos y viceversa. Si te encierras en ti mismo,
terminas enfermando por todo lo que tienes que cargar contigo. Deja que
eso que tanto te atormenta, se vaya con algo que te sientas satisfecho.
Nadie merece vivir atormentado por demonios y hacer de su vida una
miseria. Y si no tienes con quien hacerlo, pues cántalo o escríbelo, hazlo
poesía o pintura, pero suéltalo.
- En lo posible trata de no odiar ni
guardarle rencor a nadie. Así el fin haya sido un desastre, deja que la
gente que se ha ido se quede con lo bueno de ti. Y de igual manera, tú con
ellos. El no odiar a los demás, por mucho que nos hayan hecho, o el ser
odiado por ellos, contribuye de una u otra manera a estar en paz el uno
con el otro, conservando los buenos recuerdos, el "Todo pasa por
algo" y la lección que nos dejaron. Y cómo no, ayuda a que este mundo
tan dividido pueda estar un poco en paz también. Ya hay demasiado odio en
el mundo como para que nosotros lo empeoremos. Pero bien dicen que con
pequeñas acciones se llega al gran cambio. ¿Por qué no empezar por allí?
- Cierra tus oídos a la gente que dice que
no puedes cumplir tus sueños. Por supuesto que no es fácil, pero no hay
nada que, con trabajo duro y fe en ti mismo, no puedas lograr. Sigue a tu
corazón, él sabe el camino correcto hacia eso que tanto anhelas ser algún
día, y a la par, sé como la ranita sorda de la fábula, que no escuchó a
quienes la desanimaron y al final, salió airosa del pozo. "Si no
funciona el camino que estás siguiendo, cámbialo, pero no cambies la
meta".
- Un padre ausente, a quien ves a diario, es
quizá la mayor tortura de todos aquellos que nos ha tocado vivirlo. La
falta de comprensión y el "Desearía que ambos fuéramos capaces de
demostrarnos cariño mutuo" se vuelven el pan de cada día. Entonces
llega el día en el que te cuestionas qué sería de ti y de tu familia sin
él, que lo sientes preocupado por darte todo lo que te hace falta y no te
habías dado cuenta, que sientes sus agrietados labios besarte en la
frente, mientras vela tus sueños, después de haber oído del médico, que
sigues enferma aún. Y tú, haces como si siguieras dormida. Pero él ha
regresado sin que lo hubieras notado. Trabaja duro desde que el sol sale
hasta que se oculta. Y lleva 22 años haciéndolo. Para ti. Y llega el día
en el que no solo él vuelve, sino vuelves tú también, y aunque sus abrazos
mutuos no son tan frecuentes todavía, su mejor manera de decirse que se
quieren y que son tan iguales el uno con el otro, es mientras, en la cena,
sacan a relucir una interesante conversación de historia.
- "Nadie debe ser juzgado por
amar" ni mucho menos pedir perdón por hacerlo. Es verdad que, de no
ser correspondido, el sentimiento tiende a ser un tanto tóxico por ser
unilateral. Pero ello, no le otorga a la otra parte, el derecho de
humillarte y hacerte menos como persona. Si alguien te declara sus
sentimientos, no pierdes nada con ser paciente y agradecerle por amarte.
El ser amable y quedar en buenos términos no es cosa de otro mundo. Es
cierto que ofrecer amistad al que ama, es como ofrecerle pan a un
sediento. Pero al final, y bajo un común acuerdo que no dañe la amistad,
todo ello se consigue con paciencia y comprensión de ambas partes.
Así que no, no es imposible. Porque si fuera diferente la forma
de amar y pudiéramos decidir a quién entregarle nuestro corazón. Cada vez
habría menos corazones rotos y solitarios, claro está. Pero como no es así,
saber llevar la situación de una forma madura es lo mejor. Ni siquiera el Dios
de cualquier religión tiene el derecho de juzgarnos por el hecho de amar,
teniendo como intermediarios, a hombres como cualquiera de nosotros.
“Y ama, aunque te hayan roto el corazón, cree en el destino y en
las almas gemelas, no desesperes, que, el día que dejes de buscar, aparecerá
esa otra mitad de tu corazón y entenderás, por fin, porque no funcionó antes
con nadie más”.

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