PRINCESA
Creo que te había imaginado desde que tenía quince, no estoy muy segura
todavía. Desde entonces, no he dejado de pensar como sería de diferente mi
mundo cuando llegaras. Seguramente los días rutinarios se terminarían y cada
nuevo día llegaría con su magia y tus mil y una ocurrencias.
Habitaríamos un enorme lugar en el que pudieras sentirte segura, cómoda
y feliz, puedo asegurarte que, desde el primer momento de observar tus ojos,
esa se convertiría en mi única y más importante misión de vida, mucho más que
la de haber ya hecho un futuro, conseguido el trabajo de mis sueños, o haber
viajado por el mundo.
Mamá sería una excelente consejera, de seguro, sobre como acompañarte
por el sendero correcto de la vida, si ella supo inculcarme lo mejor de sí, imagino
que no sería menos contigo, es más, creo que te consentiría en demasía.
Ahora, que apenas he caminado 21 otoños, dando pasos lentos pero
seguros, he caído más veces de las que me he levantado, algunas veces, lo he
hecho sola, otras, mamá me ha dado la mano para seguir adelante y ha hecho
tanto por mí, demasiado, desde aquel día, en el que, a un par de ojos marrones
que no estaban para nada sincronizados, les dio la primera luz del día.
Este año, quien yo creí que era el amor de mi vida se ha ido, dejando un
enorme vacío en mí, caí en depresión, pero salí a flote a pesar de todo
-supongo que lo vivirás también alguna vez, prometo estar ahí cuando eso
suceda- a cambio de esa tragedia, papá ha regresado, sin siquiera haberse ido,
y eso me tiene tan contenta, como no tienes idea. Creo que el intercambio que
me forzó a hacer el destino, valió la pena. La vida no ha sido fácil, mucho
menos un cuento de hadas o toda rosa –y menos para mí que odio ese color- con
ello, he aprendido que no importa cuál sea el color que ames; la vida es
demasiado complicada para dejar que un simple color te defina, de hecho, mi
habitación es azul y no me hago problemas con eso. Todo ello, es algo que he de
enseñarte con paciencia –la que ahora me hace tanta falta-
Que he demorado demasiado, más que el promedio, en conseguir la carrera
de mis sueños, mis papás no me dejaron mucho de donde escoger en un principio,
pero te aseguro que con el pasar de los años, entendieron que no debía ser lo
que ellos querían, sino, todo lo que me hiciera feliz, ahora educo a mis
hermanos menores para lo mismo, y te digo desde ya, que no será diferente
contigo “Serás quien quieras ser, pero serás la mejor”.
Quizá para cuando hayas llegado, no haya cambiado el mundo en mis manos,
tal como lo anhelo justo ahora que redacto estas líneas, o tal vez sí, ¿quién
sabe? pero debes de tener la certeza de que haré un mundo en el que seas el ser
más feliz sobre la faz de este planeta, y si aún no es el mundo un buen lugar
para vivir, ¿qué te parece si lo mejoramos juntas?
Serás tan bien recibida y esperada en casa, no lo dudes, porque serás la
unión perfecta de dos corazones, la mitad del mío y la otra mitad de quien vaya
a amar para ese entonces, cambiarás nuestra perspectiva de la vida para bien,
correrás en libertad, llenando de dicha ese hogar que aún falta hacerse
realidad, tal vez, lleves la música en las venas como yo; puedo jurar que tu
voz junto a la mía, serán el mejor dúo de la historia, para el que, desde ya,
me estoy preparando.
Valdrá tanto la pena, ahora sí, escribir cartas dirigidas hacia ti, o
escribirte canciones de cuna que narren nuestra historia, ¿qué te parece
escribirte muchas historias? que cada que me pidas pueda narrarte y ver en tus
ojos la emoción de cada una de ellas, al saber que serás tú la pequeña
protagonista. No en vano este año he vivido haciendo música y escribiendo,
deseo ser la mejor en ello, porque sé bien que, al fin y al cabo, tú serás mi
pequeña juez. Y aplaudirás, y te llenarás de alegría, dirás palabras sin
sentido al comienzo, tal vez odies las matemáticas, ¿quién sabe?, o seas
demasiado sabia para tu corta edad; te comas las páginas de una biblia para
hacerte más cristiana, o aprendas a caminar de a poco y lo hagas tan mal en un
principio, pero te esfuerces para lograrlo, descuida, que tendrás dos pares de
manos y un par de corazones que estaremos al pendiente de no dejarte caer,
nunca. Podrás tomar una mandolina y tratar de cantar junto a ella, con las
palabras tan claras y precisas a pesar de tu edad, no importa que tu voz les
haya ganado a tus pasos, no importa cuánto te esfuerces, si aún no es tiempo,
todo lleva su tiempo, y eso lo hace perfecto; lo mismo que cada suceso que
vayas a vivir.
He soñado contigo muchas más veces de las que puedo recordar, no sé a
qué se deba, pero tu presencia, aunque sea en sueños, me llena de tanta paz, y
sé que desde algún lugar me observas y me sonríes ahora mismo, sin yo darme
cuenta, como lo hacía yo antes de llegar a este mismo lugar. Que cuidas cada
uno de mis pasos, para que ya no tome decisiones tan erradas y cada buen
acierto que haga, solo me haga dar un paso que me acerque cada vez más hacia
ti. Que, aunque falte mucho para tu llegada, no dudes que cada segundo que
pase, estaré tratando de ser mejor persona para y por ti, sin importar las
circunstancias.
Que no importa la forma en la que llegues a mi mundo, importa que
llegues e ilumines mis días con tus ojos y tu sonrisa, tan solo dirígeme hacia
el lugar adecuado tanto como puedas y como esté en tus manos, yo no tengo la
libertad de elegirte, pero tú sí, asegúrate de hacer una elección correcta; que
mientras tú estés en cualquier estrella lejana que veo cada noche, les pediré a
los tres espíritus que viven en mi habitación, que velen por ti ahora que
todavía yo no puedo hacerlo, que cada vez que canto una canción de cuna pienso
en cómo serás y he escrito esto para ti, con la mayor esperanza del mundo. Que
ya te amo, desde mucho antes de conocerte, y que anhelo verte llegar en unos
años más, trayendo contigo mi paz y mi libertad.
Con amor, mamá.
Razel Fernández.

Odio comentar. A pesar de ello no pude evitar pensar en que siempre los corazones guardan deseos que la boca nunca las dirá...
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